¡¡Buenos días!!
¿Qué tal estáis? Aquí vuelvo de nuevo y en esta ocasión con mi primera reseña desde hace mucho, mucho tiempo...pero ciertamente es que llevaba mucho tiempo sin leerme un libro completo. Como os dije el lunes, hay épocas en las que a uno no le da la vida para leer, y aun por encima ninguno de los libros que comienza le dan vidilla para seguir con ellos. Sin embargo, cuando comencé a leer reseñas del nuevo libro de Manel Loureiro no pude menos que comprarlo y leérmelo ya que precisamente después de leer uno de las novelas de este autor fue cuando decidí iniciarme en este mundo bloguero. Aquellos que me sigáis desde el principio recordaréis que Apocalipsis Z fue el primer libro que reseñé en el blog.
Casi tres años después vuelvo a reseñar una novela de este autor gallego que me tuvo atrapada entre las páginas de su primer libro hasta que lo devoré...y aunque en esta ocasión también he disfrutado con su última novela, quizá haya algunos aspectos que me han decepcionado un poco.
Pues bien, no cabe duda que la sinopsis de la novela es más que atrayente, y sin duda la portada de la misma la hace aun más idónea para que gente como yo, a la que le encanta leer historias en las que de alguna forma la Segunda Guerra Mundial y los nazis tienen cierto protagonismo, se sientan atraídas por la misma irremediablemente.




